Las normas de seguridad de un avión resultan una de las primeras cuestiones que las personas se plantean cuando montan en este vehículo. Y es que, seguro que más de una vez has escuchado cómo las comunican por megafonía, con ayuda de los azafatos y azafatas para advertir de posibles situaciones de peligro. En este artículo, queremos hablarte sobre las diferentes normas que conciernen a la seguridad de los pasajeros y la tripulación en un avión.

Normas de seguridad en aviones

Como sabes, en el avión hay determinadas normas básicas que es importante cumplir y que ayudarán a preservar tanto la seguridad de los pasajeros como la seguridad de la tripulación. A continuación, se detallan algunas de estas normas, que a la vez pueden resultar incómodas y molestas para los viajeros.

El cinturón de seguridad durante el vuelo

Muchas veces nos preguntamos por qué tenemos que llevar el cinturón puesto durante el despegue y el aterrizaje del avión. Y por qué las azafatas se empeñan tanto en comprobar persona a persona que estamos cumpliendo las normas de seguridad de un avión. De hecho, se destina un dispositivo luminoso específico para indicar en qué casos tenemos que llevarlo puesto.

Ahora bien, ¿por qué? Seguramente, si nunca has vivido unas turbulencias extremas no entiendas la razón por la que este elemento es tan importante. Lo cierto es que ante movimientos tan bruscos como estos pueden producirse golpes y contusiones que podrían ser bastante importantes para la persona.

Durante el vuelo, hay dos momentos clave que son el despegue y aterrizaje. Durante esos minutos pueden producir movimientos bastante violentos. Igual sucede cuando hay turbulencias. Por ello, el uso del cinturón en el avión es obligatorio y, además, se recomienda fijarlo bastante al cuerpo para limitar los movimientos.

seguridad avión

El asiento no puede reclinarse

Nuevamente, esta medida está pensada para optimizar al máximo el tiempo de respuesta ante posibles emergencias. En estos casos, algunas mascarillas de oxígeno pueden situarse bajo los asientos o hay que despejar el camino para salir ordenadamente. Los asientos que tienen que reclinarse tardarían en volver a su posición inicial y eso dificultaría enormemente los protocolos de actuación.

En general, no debe obstaculizarse de ninguna forma el posible paso de personas. Por seguridad, deben mantenerse los pasillos libres, colocar las maletas en sus compartimentos (bien cerrados) y dejar despejadas las salidas de emergencias.

Colocación de la mascarilla de oxígeno

Esta es una de las recomendaciones que siempre se señalan en los aviones cuando se realiza la demostración de las pautas a seguir en caso de accidente. Como los TCP indican a la tripulación, el adulto debe ponerse primero la mascarilla, para después ayudar a sus hijos o compañeros de asiento si lo necesitan. Lo cierto es que se estima que un adulto solo tiene 15 segundos para utilizar la máscara y comenzar a respirar.

El adulto debería asegurar primero su máscara de oxígeno para después colocar la de los menores. Esto es especialmente importante si queremos ayudar a más de una persona a la vez, pues asegurará que estemos en las mejores facultades para hacerlo. Sabemos que la necesidad de proteger a los hijos puede ser elevada, pero para que el resultado sea el mejor posible es preferible comenzar primero por uno mismo. No es una cuestión de egoísmo.

Uso del teléfono móvil

Esta es probablemente una de las normas de seguridad de un avión más cuestionadas. Las personas no acaban de entender por qué hay que poner el móvil en modo avión o por qué es recomendable apagarlo. Anteriormente, era obligatorio apagarlo durante todo el vuelo, pero lo cierto es que hoy en día esta norma se restringe a los momentos de aterrizaje y despegue.

La razón para esto es fundamentalmente debida a las ondas de radio. ¡Sí! los dispositivos móviles y otros dispositivos como tablets u ordenadores utilizan las ondas de radio para comunicarse. Estas son las mismas que utilizan los pilotos para comunicarse con los aeropuertos, para recibir señales sobre cómo actuar. Por miedo a que se produzcan interferencias, se utiliza esta medida como precaución.